¡Devuélvemelo, hay que regatear!

¿Te acuerdas de la película La vida de Brian, de los Monty Python?

Sí una jodida maravilla. Una obra maestra.

Quiero hablarte de la escena de la compra de la barba.

La escena en la que al pobre Brian, le obligan a negociar el precio de una barba postiza cuando está huyendo de los romanos.

Te pongo en situación.

Brian está escapando de los romanos, y llega corriendo a un mercado.

La necesidad aprieta y ésta agudiza el ingenio.

Y Brian decide comprar una barba postiza para pasar desapercibido.

Suena sencillo, ¿verdad?

Pues cuando Brian le pregunta al vendedor cuánto cuesta la barba, el tendero dice: «20 shéqel».

Brian, con prisa y urgencia, acepta el precio sin dudarlo.

Sin embargo, esto ofende al tendero, quien decide quitarle la barba y le dice:

«Devuélvelo, hay que regatear».

La negociación comienza y se convierte en una situación cómica y agónica para Brian.

Hasta el final, que paga los 20 shéquel y huye con la barba y una calabaza de «regalo».

Esta escena es un recordatorio de cómo la negociación  es parte de nuestra vida cotidiana.

Tanto en situaciones cómicas como en tratos más serios.

El proceso de negociar es algo muy común y frecuente.

Los compradores siempre han pedido, piden y pedirán rebajas.

Y los vendedores siempre piensan que su casa vale más, mucho más de lo que les quieren dar.

Escucha, lo importante en esta escena no es el objeto en sí.

Ni siquiera el precio.

Sino la satisfacción de superar al otro.

De superar en un juego de compra-venta que parece hecho para satisfacer egos.

Y esto, más común de lo que pensamos.

Llamémoslo egos, expectativas, o «escribe aquí tu factor».

La buena noticia, es que un buen agente, es capaz de sacar el mejor acuerdo para ambas partes. Conoce la realidad del mercado como nadie. Conoce la realidad de los clientes.

Y es capaz de conseguir lo más difícil.

Qué es que las dos partes se vean como ganadoras al final de la negociación.

Escucha, creo que en eso, puedo ayudarte. Así que, si quieres que te ayude a comprar o vender tu casa sin prisas o sin que te den calabazas de regalo, clic aquí.

Un slaudo,

Edu.

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