Cómo quedarte en tu antigua casa después de venderla (sin ser un okupa)

Vamos a hablar de algo que a menudo queda en las sombras y que si lo necesitas, no sabes ni por dónde empezar.

Vamos a hablar del tiempo que pasa entre la venta y la entrega de llaves, si el vendedor lo necesita.

Si ha vendido la suya antes de comprar, o la firma de su nueva casa se ha atrasado.

O simplemente que deja la ciudad, pero dentro de unas semanas.

Todos hemos oído hablar de esto, pero rara vez se entra en detalle.

Parece que da miedo.

Imagina que has vendido tu casa.

El comprador ha pagado y la casa ya es suya.

Pero tú necesitas un tiempo antes de hacer la mudanza.

Resulta que el dueño de la casa que vas a comprar, ha tenido un problema con los papeles.

Y en lo que se soluciona, van a pasar un par de meses.

Aquí es donde surgen las preguntas.

¿Por qué sigues ocupando la casa?

¿Y quién se hace cargo de los gastos?

La respuesta puede ser un lío, pero voy a intentar aclararlo.

Primero, vamos a poner nombre a algunas cosas: posesión y propiedad.

La posesión es cuando alguien usa una vivienda, ya sea el dueño o alguien a quien se le ha cedido el uso.

La propiedad, por otro lado, se obtiene mediante compra, herencia o donación.

El poseedor solo tendrá el derecho de uso del inmueble.

Mientras que el propietario, puede disponer de él como le parezca, dentro de la legalidad vigente.

La propiedad te da derechos, pero también obligaciones.

Hablemos de las opciones que tienes para quedarte un poco más en tu antigua casa.

El alquiler puede ser una opción, pero tiene sus complicaciones.

Especialmente si la estancia se alarga en el tiempo.

Imagina vender tu casa y terminar pagando un alquiler indefinido.

No es precisamente lo ideal.

Ahí es donde entran el «precario» y el «comodato».

Te explico un poco más.

Los Rodríguez, habían vendido su casa en la ciudad para mudarse a una nueva.

La venta se había cerrado con éxito, y el nuevo dueño estaba ansioso por tomar posesión.

Sin embargo, los Rodríguez necesitaban un poco de tiempo para encontrar su casa ideal en su nuevo destino.

Después de hablar con el comprador, firmaron un acuerdo de precario.

Este acuerdo les permitía quedarse en la casa durante un tiempo sin pagar un alquiler.

Era un escenario incierto para ambas partes.

El comprador podía solicitar la entrega en cualquier momento.

¿Y, por otro lado, y si Los Rodríguez no se marchaban? pensaba el nuevo dueño.

Los Rodríguez, aunque agradecidos, vivieron con la preocupación de ser desalojados en cualquier momento.

Finalmente, encontraron su nuevo hogar y se mudaron.

Aunque el acuerdo de precario les había dado un respiro, estaban aliviados de quitárselo.

Fue una solución temporal, pero no ideal.

A ver, piensa en el precario como un acuerdo de uso gratuito.

Sin renta.

Suena tentador, pero el problema es que el propietario puede pedirte que te vayas en cualquier momento.

Es un territorio incierto y arriesgado.

Pero es una opción.

En la otra parte de la ciudad, los Martínez estaban en una situación similar.

Habían vendido su casa y necesitaban tiempo para adquirir su nueva vivienda.

El comprador, que era un amigo cercano, propuso un acuerdo de comodato.

Este contrato detallaba un tiempo específico en el que los Martínez podían permanecer en la casa vendida.

Además, acordaron quién cubriría los gastos, como los impuestos sobre bienes inmuebles y los costos de mantenimiento.

Este acuerdo brindó a los Martínez una sensación de seguridad y estructura.

Sabían cuánto tiempo podían quedarse y qué gastos debían asumir.

Cuando llegó el momento, se mudaron sin sorpresas desagradables.

Mira, en el comodato se establece un uso específico y un período determinado.

Además, las partes pueden acordar quién cubre los gastos durante este tiempo.

Es una opción mucho más segura y estructurada.

La principal diferencia entre precario y comodato, es que este último, el comodato, se hace para un uso o plazo determinado.

Cuando estés en la situación de quedarte un poco más en tu antigua casa después de venderla, asegúrate de saber qué tipo de acuerdo estás firmando.

Hoy voy a hacer algo distinto,te voy a dar mi opinión no solicitada.

No suelo hacerlo, pero la ocasión lo merece.

Piensa en un comodato si quieres evitar sorpresas desagradables en el futuro.

Ahora que conoces tus opciones, elige sabiamente.

Escucha, otra opción que tienes si estás comprando o vendiendo tu casa y estás más perdido que un pulpo en un garaje, es hacer clic aquí y te ayudaré con tus problemas inmobiliarios.

 

Un slaudo,

Edu.

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